SEGUNDOS PLATOS
Los segundos platos son una deliciosa oportunidad para impresionar en la mesa con recetas sencillas pero deliciosas. Desde jugosos filetes hasta vegetales asados, cada plato brinda un sabor único y satisfactorio. ¡Descubre la magia de combinarlos con guarniciones para una experiencia completa y digna de celebración!
POLLO AL HORNO CON PATAS
-INGREDIENTES
-PARA 2-3 PERSONAS
4 muslos o contramuslos de pollo
3 patatas medianas
1 pimiento rojo
1 cebolla grande
2 dientes de ajo
Aceite de oliva virgen extra
1 limón
1 vaso pequeño de vino blanco
Sal y pimienta al gusto
Tomillo o romero (opcional)
-PROCESO
Primero, enciende el horno y déjalo calentando a 200 °C para que esté a la temperatura adecuada cuando metas la bandeja. Mientras tanto, lava y pela las patatas, córtalas en rodajas no muy finas y haz lo mismo con la cebolla, cortándola en tiras. El pimiento se lava, se le quitan las semillas y se corta en tiras. Coloca todas estas verduras en una bandeja de horno amplia, añade un buen chorro de aceite de oliva, sal y pimienta, y mézclalo todo bien con las manos o una cuchara para que quede bien repartido.
Después, coloca los muslos o contramuslos de pollo encima de la cama de verduras. Salpimienta el pollo por ambos lados y añade los ajos machacados. En un vaso, mezcla el zumo del limón con el vino blanco y viértelo poco a poco sobre el pollo y las patatas. Si te gusta el aroma de las hierbas, puedes espolvorear un poco de tomillo o romero por encima. Añade un último chorrito de aceite para que quede jugoso y se dore bien.
A continuación, mete la bandeja en el horno y deja que se cocine durante unos 45 o 50 minutos. A mitad de la cocción, saca la bandeja con cuidado y da la vuelta a los trozos de pollo para que se doren por los dos lados y absorban mejor los jugos. También puedes mover un poco las patatas para que no se peguen y se cocinen de forma uniforme.
Finalmente, cuando el pollo esté bien dorado y las patatas estén tiernas al pincharlas con un tenedor, saca la bandeja del horno y deja reposar unos minutos antes de servir. Así los sabores se asientan y el plato queda todavía más sabroso


MERLUZA EN SALSA CON ALMEJAS
-INGREDIENTES
-PARA 2-3 PERSONAS
4 lomos de merluza
200 g de almejas
2 dientes de ajo
1 cucharada de harina
1 vaso de caldo de pescado
1 vaso pequeño de vino blanco
Aceite de oliva virgen extra
Perejil fresco picado
Sal al gusto
-PROCESO
Primero, deja las almejas en agua con sal durante al menos media hora para que suelten la arena. Mientras tanto, pela los ajos y pícalos muy finitos. En una cazuela amplia, pon un buen chorro de aceite de oliva y sofríe los ajos a fuego medio hasta que estén dorados, con cuidado de que no se quemen para que no amarguen.
Cuando los ajos estén en su punto, añade la cucharada de harina y remueve bien durante un minuto para que se cocine y no sepa a crudo. A continuación, vierte el vino blanco poco a poco sin dejar de remover para que no se formen grumos, y luego añade el caldo de pescado. Deja que la salsa hierva suavemente durante unos minutos hasta que empiece a espesar.
Después, incorpora las almejas ya limpias y deja que se abran con el calor. En cuanto estén abiertas, coloca los lomos de merluza en la cazuela, ajusta de sal y deja que se cocinen a fuego suave durante unos 5 o 6 minutos, moviendo la cazuela con cuidado para no romper el pescado.
Por último, espolvorea perejil fresco picado por encima y apaga el fuego. Deja reposar un par de minutos antes de servir para que se integren bien los sabores. Es un plato ligero, elegante y perfecto como segundo


ALBÓNDIGAS EN SALSA DE TOMATE
-INGREDIENTES
-PARA 2-3 PERSONAS
400 g de carne picada
1 huevo
2 dientes de ajo
Perejil picado
Pan rallado
Sal y pimienta
Aceite de oliva
Para la salsa:
1 cebolla
400 g de tomate triturado
1 cucharadita de azúcar
1 hoja de laurel
Sal y aceite de oliva
-PROCESO
Primero, en un bol grande pon la carne picada, el huevo, los ajos muy picados, un poco de perejil, sal, pimienta y pan rallado hasta que la mezcla quede manejable. Mezcla todo bien con las manos hasta que esté homogéneo y luego forma albóndigas del tamaño de una nuez grande. Resérvalas mientras preparas la salsa.
Para la salsa, pela y pica la cebolla muy fina. En una sartén amplia o cazuela, añade un buen chorro de aceite y sofríe la cebolla a fuego medio hasta que esté transparente y ligeramente dorada. Cuando esté lista, incorpora el tomate triturado, la hoja de laurel, una pizca de sal y el azúcar para quitarle acidez. Deja que la salsa se cocine a fuego suave durante unos 10 o 15 minutos, removiendo de vez en cuando.
Mientras la salsa se hace, en otra sartén pon aceite y dora las albóndigas por todos los lados, sin cocinarlas del todo, solo para sellarlas y que mantengan la forma. Cuando estén ligeramente doradas, pásalas directamente a la cazuela con la salsa.
Deja que las albóndigas se terminen de cocinar dentro de la salsa durante unos 10 minutos más a fuego suave. Así quedarán jugosas y bien impregnadas del tomate. Cuando la salsa esté espesa y las albóndigas tiernas, apaga el fuego y deja reposar unos minutos antes de servir

